miércoles, 14 de enero de 2026

Un buen consejo que escuché



    Hace una semana en una de las reuniones que tengo con un grupo de jóvenes que ayudan en el cuidado directo de una casa hogar donde sirvo acá en Guatemala, estudiábamos el valor de la inspiración.

    Para darles un poco de contexto, cada semana que nos reunimos es un tiempo que disfruto mucho porque pueden ser muy expresivos en cuanto a sus participaciones al compartir o también puede ser muy reservados.  Cuando el tema nos confronta todos decidimos ser cuidadosos con lo que compartimos mientras lo que aprendemos hace su trabajo en nuestra mente y corazón para buscar ser ejemplo para otros.

    Así que lo que escuche la semana pasada en una de las disertaciones de los jóvenes me impacto mucho.  Cómo les compartí, tenemos días donde compartimos con más facilidad y  este fue uno de esos días.  Una de las señoritas que estaba compartiendo lo que le llamó la atención de nuestra lectura y de la evaluación y paso de acción que tenemos cada semana, dijo la siguiente frase: "Aunque no tenga el deseo de hacerlo, estoy inspirando".

    Cuando escuche la frase rápidamente la anote al final de la hoja que estábamos usando, me impactó mucho porque me hizo pensar en mi responsabilidad como padre de mis hijos, le pedí a Dios antes que ellos nacieran que me ayudará a ser un modelo y un ejemplo para mis hijos, y aún cuando estoy cansado, sin fuerzas y quizás desanimado por el día a día, sigo siendo ese modelo y ejemplo para ellos.  Estoy inspirando aunque no tenga el deseo de hacerlo. 

    Muchas veces los papás dejamos la responsabilidad de enseñar y educar a nuestros hijos a la escuela, o a la iglesia, o a la niñera, o nuestra esposa.  Pero la responsabilidad de enseñar y educar a nuestros hijos es directamente del papá, es mi responsabilidad, viene con el paquete.  Por eso es tan importante pensar y meditar que tipo de inspiración estamos siendo para nuestros hijos, que ejemplo estamos dando, porque querrámos o no, estamos inspirando.

    Dios me dice en Deuteronomio 6:6-9 PDT "Recuerda siempre estos mandamientos que te doy hoy.  Enséñaselos a tus hijos y háblales sobre ellos cuando estés en tu casa, cuando camines, cuando te acuestes y cuando te levantes.  Escríbelos y átalos en tu brazo como un recordatorio y llévalos como cinta en tu frente.  Escríbelos en las puertas de tu casa y a la entrada de tus ciudades".  La responsabilidad entonces es mía como papá, así que mi esposa y todas las demás entidades que tienen algo que enseñarle a mis hijos son un apoyo para que yo cumpla el rol que Dios me dio como papá para ser inspiración para mis hijos.

    Debo inspirar a mi hijo a formar una familia que honre a Dios y donde respete y ame a su esposa y a sus hijos; debo inspirar a mi hija para que busque un hombre de Dios que la respete, la honre a ella y a Dios, y que la ame siendo el ejemplo y modelo que su esposa e hijos necesitan.

    Se da cuenta querido amigo, los que tenemos el regalo y privilegio de parte de Dios de ser papá estamos inspirando aún cuando no tenemos el deseo o no pensamos que lo estemos haciendo, así que decidamos hoy ser siempre una inspiración que transforme la vida de nuestra familia para que todos vivamos en una sociedad transformada, un país transformado que busque a Dios con ciudadanos que en todo lo que digan, todo lo que piensen y en todo lo que hagan honre a Dios.

    Seamos una inspiración para aquellos que vienen detrás de nosotros, las nuevas generaciones necesitan héroes, usted y yo podemos ser uno de esos héroes.


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